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La preocupación está definida como el sentimiento que te inmoviliza en el presente por cosas que pueden llegar a suceder el en futuro. Debes tener cuidado en no confundir la preocupación con el hacer planes para el futuro y la actividad del momento presente puede contribuir a que ese futuro sea mejor esto no es preocupación. Sólo es preocupación cuando de alguna manera te encuentras inmovilizado en el presente por algún acontecimiento que puede suceder en el futuro.

Vivir preocupado es asumir la vida como algo peligroso, sin ninguna otra alternativa que nos permita relajarnos y disfrutar de las cosas.  En general acompañan a la ansiedad y aparece, si se trata de un problema de alta complejidad, tal es el caso de la depresión y la angustia. Especialmente en aquellos casos en que la persona no encuentra solución a sus preocupaciones con nada.Algunas preocupaciones, por lo tanto, son menores y pronto se quedan atrás. Otros pueden persistir con el tiempo y provocar problemas psicológicos como trastornos de ansiedad o incluso depresión.

Cada persona, de acuerdo con sus convicciones y experiencias, desarrollará sus propias preocupaciones que no resultan ser coincidentes con las de otro, precisamente porque son individuos y piensan de manera diferente. La preocupación es una de las características del día a día de muchas personas, algo que para otros puede parecer una pesadilla imposible de cruzar. No es difícil distinguir los dos lados, y se usan etiquetas como «pesimistas» y «optimistas», respectivamente, aunque el trasfondo de estas formas aparentemente opuestas de enfrentar la vida no es fácil de entender.

Es importante comenzar a pensar si realmente vale la pena preocuparse por tantas cosas que pueden ser de relativa importancia; ser capaz de aprender a priorizar prioridades y reconocer y renunciar a los mandatos internos que los fuerzan a ocupar la mente inútilmente, dejando de lado las experiencias que nunca se repetirán y que pueden ser mucho más importantes.

 


 

Estrategias para suprimir la preocupación

 

El mejor antídoto para la preocupación es la acción.

Debes reconocer lo absurdo que resulta la preocupación. Pregúntate a ti mismo una y otra vez: ¿Habrá algo que llegue a cambiar como resultado de mi preocupación?

Hazte a ti mismo esta pregunta eliminadora de preocupaciones: ¿Qué es lo peor que me puede pasar a mí (o a ellos) y qué posibilidades hay de que ocurran?

Tienes que empezar a aprender a vivir ahora, en el presente, y a no desperdiciar tus momentos actuales en pensamientos inmovilizantes sobre el pasado o el futuro. No hay otro momento en el que sea posible vivir más que el presente, el ahora, y todas tus preocupaciones y culpas tan inútiles se hacen en el exclusivo momento presente.


 

Ejercicio para vencer las preocupaciones

 

  1. Analiza la situación que te angustia o preocupa.  Descríbela, por escrito, con la mayor cantidad de detalles posibles.
  2. Escribe qué crees que va a pasar. Pon todo lo que se te ocurra que puede suceder.
  3. Lee con calma los dos puntos anteriores y haz un alto en cada detalle preguntándote: ¿Podría estar exagerando aunque sea un poquito, en este aspecto?
  4. Tacha todo lo que consideres que es exagerado o poco objetivo y plantea nuevamente la situación, tratando de ser lo más objetivo posible.
  5. Pregúntate: ¿Cómo vería esta misma situación la persona que más admiro?
  6. Escríbelo.
  7. Compara ambas descripciones, la del punto 4 y la de tu amigo, analízalas y escribe qué diferencias encuentras.
    No busques justificar tu actitud o forma de pensar.
    Simplemente, ve si él puede tener razón en su planteamiento y si tú, por estar más involucrado, estás siendo poco objetivo.
  8. Plantea nuevamente la situación, tomando en cuenta el punto anterior.
  9. ¿Qué pruebas tienes de que lo que te preocupa, realmente va a suceder?
    Si lo calificas en términos de porcentajes, ¿podrías asegurar que es 80, 90 o 100% seguro que sí va a pasar?                                 Si el porcentaje no es muy alto, evalúa si vale la pena el desgaste y el sufrimiento que estás viviendo.
  10. Si es seguro que va a suceder o ya lo estás viviendo, acepta la situación.
    No te enojes por lo que está pasando.
    No la califiques como injusta o como algo que no debería de pasar.
    Si está sucediendo, está sucediendo, independientemente de que estés de acuerdo o no.
    Cuando aceptamos una situación, la carga emocional disminuye y podemos enfocarnos en la solución
  11. ¿La solución depende de ti?
    Si no depende de ti, piensa que opciones tienes para protegerte y fortalecerte y una vez que hagas lo que sí puedes hacer, deja de pensar en ello.
    Piensa en otra cosa o ponte a hacer algo que requiera de toda tu atención
  12. Si la solución depende de ti, actúa. Analiza el problema y utiliza una técnica de solución de problemas.
  13. Comparte tus preocupaciones con alguien que te ayude a ser objetivo y a encontrar una solución y no con alguien que te “de cuerda” y aumente tu preocupación.
  14. Pon un límite de tiempo para preocuparte y analizar el problema.
    No te detengas en los detalles sin importancia y no regreses una y otra vez a los puntos o pensamientos que ya tuviste.